En la cueva El Mirador, en la Sierra de Atapuerca, una colección única de restos humanos ha proporcionado información sobre las prácticas caníbales desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce. A principios de la década del 2000, se descubrieron seis individuos de la Edad del Bronce Temprano (4600-100 cal BP) que mostraban signos de canibalismo. Excavaciones posteriores revelaron restos más antiguos (5709-5573 cal BP) y que las personas caníbalizadas eran de origen local. Los investigadores descartan que se trate de un ritual funerario estable o de una respuesta directa a una hambruna. En cambio, plantean que el canibalismo podría estar vinculado a episodios de violencia intergrupal, en un contexto de tensiones sociales propias del final del Neolítico, un periodo marcado por cambios económicos, demográficos y territoriales.
PARTICIPAN:
Juan Marín Hernando investigador en el departamento de Prehistoria y Arqueología, UNED
Palmira Saladié investigadora en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y en la Universitat Rovira i Virgili (URV)
Antonio Rodríguez-Hidalgo investigador Ramón y Cajal, Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura)
Françesc Maginedas profesor de Antropología Evolutiva, Universidad de Viena
Clara Gómez Sánchez redactora – locutora, UNED Media, UNED


