En 1776, las Trece Colonias se rebelaron contra el poder del Imperio británico y proclamaron que un pueblo podía darse a sí mismo sus propias leyes y gobernarse sin que otras potencias o voluntades interfiriesen en su destino. Estados Unidos nació como una república antiimperial. Y, sin embargo, dos siglos y medio después, usa su poderío militar, su influencia económica y su capacidad de presión diplomática para intervenir en la vida de otros pueblos. Pero pensar Estados Unidos como imperio no significa caer en una caricatura antiamericana, ni negar su papel en la derrota del fascismo, ni olvidar el atractivo real que han tenido sus promesas de libertad, prosperidad y democracia. Significa algo más interesante: preguntarnos cómo una república nacida contra un imperio terminó construyendo una forma de poder global que muchas veces se comporta como tal, aunque casi nunca quiera reconocerse en ese espejo.
Participan:
Marcos Reguera Mateo historiador especializado en historia y política estadounidense, profesor asociado de Ciencia Política (Universidad Nebrija) y profesor sustituto, UCM
Rodrigo Escribano Roca profesor de Historia Contemporánea, UNED
Eduardo Jones Corredera profesor Historia Moderna, UNED
Clara Gómez Sánchez redactora – locutora, UNED Media, UNED


