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¿Puede una pequeña corriente de agua excavar un gran cañón?

¿Puede una pequeña corriente de agua excavar un gran cañón? Una reciente investigación, en la que ha participado la UNED, cuestiona las teorías actuales sobre el comportamiento de las grandes erosiones fluviales. Basándose en el ejemplo de erosión ocurrido en los años 30 en el aliviadero de la presa de Ricobayo (Zamora), y a la documentación conservada al respecto, se llega a interesantes conclusiones que lo convierten en un caso único. El caso de Ricobayo, ubicado en el entorno de Los Arribes del Duero, es peculiar por lo sucedido con su aliviadero de superficie diseñado para evacuar grandes cantidades de agua vertiéndolas directamente sobre las rocas del río Esla. Entre los años 1933 y 1939 llegó a retroceder 350 metros, provocando un enorme agujero de 100 metros de anchura y otros tantos de profundidad tras excavar más de un millón de metros cúbicos de rocas. A esta hendidura se la conoce como “La Cazuela”. Lo que hace tan especial este caso es que la gran velocidad de erosión del macizo, que dio lugar a la formación del enorme cañón, se produjo en solo 6 años; a pesar de que la causa no habían sido unos caudales descomunales de agua, sino moderados e incluso bajos. Un aspecto clave, ya que actualmente se asume que la erosión fluvial es lenta, especialmente en rocas tan resistentes como el granito –predominante en la zona de Arribes- y que grandes erosiones deben asociarse a grandes caudales.

Participan:
Loreto Antón López profesora del Departamento de Ciencias Analíticas, UNED