Febrero de 1971. Iglesia de San Marcos, Nueva York. Una joven se sube al altar. No va a dar un sermón. Va a escupir poesía. A su lado, un chico llamado Lenny Kaye la acompaña con los acordes de una guitarra eléctrica. En ese preciso instante, entre el ruido de las palabras y la distorsión, nacía una leyenda. Nacía el punk antes de que el punk tuviera nombre.
Participan:
Cristina Garrigós González catedrática de universidad, Departamento de Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas, Facultad de Filología, UNED
Aitor Fernández Rodríguez redactor – locutor, UNED Media


